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Cuando inicias un negocio es común mezclar gastos personales y del emprendimiento en las mismas cuentas. Esto genera desorden, errores fiscales y más impuestos. Aquí te explicamos por qué sucede y cómo separar tus finanzas correctamente desde el inicio.
Cuando un emprendedor inicia operaciones en México, casi siempre lo hace como persona física, y eso provoca un problema común: todo el dinero ingresos, transferencias familiares, compras personales y pagos del negocio, termina mezclado en las mismas cuentas bancarias. Esto genera confusión, errores fiscales y una falta total de control financiero. Aquí te explicamos por qué ocurre y cómo evitarlo desde el principio.
¿Por qué se mezclan los gastos?
Como persona física, todas tus cuentas bancarias están vinculadas directamente a tu nombre. Lo más fácil es usar la tarjeta que ya tienes para cobrar a clientes, pagar compras del negocio o recibir transferencias personales. Pero esa “facilidad” se convierte en caos:
Tu mamá te transfiere, tú pagas cafés, un amigo te reembolsa, compras micrófonos para contenido… y todo termina revuelto. Ese desorden provoca que no tengas idea real de cuánto ingresaste, cuáles gastos son deducibles, y cuál es tu utilidad verdadera.
¿Qué riesgos fiscales tiene mezclar gastos?
Cuando todo entra y sale por las mismas cuentas, el SAT puede interpretar movimientos personales como ingresos del negocio. Además, gastos personales no son deducibles, y si los pagas con la misma tarjeta que usas para el negocio, terminas perdiendo deducciones reales y aumentando tus impuestos. Mezclar gastos no solo complica tu contabilidad, también te puede hacer pagar más.
¿Cómo ordenar mis gastos?
La solución es sencilla y muy efectiva:
Tener cuentas separadas para lo personal y lo empresarial. Idealmente:
- Tarjeta de débito personal
- Tarjeta de crédito personal
- Tarjeta de débito del negocio
- Tarjeta de crédito del negocio
Cuando usas la cuenta del negocio solo para suscripciones, herramientas, proveedores y pagos propios del emprendimiento, sabes exactamente cuánto gastas. Y cuando pagas tus gastos personales desde tus cuentas personales, mantienes claridad y evitas confusiones.
¿Puedo transferirme dinero de mi negocio a mí mismo?
Sí. Si tienes una actividad registrada ante el SAT, puedes recibir ingresos en tu cuenta del negocio, pagar tus impuestos correspondientes y luego transferirte dinero a tu cuenta personal. Esa transferencia no vuelve a generar impuestos, porque el ingreso ya tributó cuando llegó a la cuenta principal. Es completamente válido y es la forma correcta de operar.
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Daniel Andrade
COORDINADOR DE ESTRATEGIAS DE MARKETING, CREADOR DE CONTENIDO MULTIMEDIA, GESTOR DE REDES SOCIALES.
Con experiencia en creación y redactor de contenido multimedia para distintos canales y gestor de contenido en redes sociales.
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